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¿Qué son los NIL? Y su impacto en los Drafts de NBA/BSN: El caso de Yaxel Lendeborg

Updated: Sep 24


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Hace poco tuve el placer de asistir a un evento en la Universidad de Puerto Rico con un panel de expertos hablando sobre el dinero en los deportes universitarios y el impacto de la monetización a través de los “NIL” (Name, Image, and Likeness).


La conversación me puso a pensar en lo rápido que ha cambiado el panorama para atletas jóvenes. El ex baloncelista, Carlos Arroyo, empezó a contar la historia de un jugador que dejó pasar una oferta de 1.2 millones de dólares para regresar a la universidad.


De inmediato pensé: ¡Yaxel Lendeborg! 


Lendeborg - Jugador Defensivo del Año de la conferencia AAC las pasadas dos temporadas con UAB - sorprendió a muchos al anunciar que se transferiría a la Universidad de Michigan, en lugar de irse a la NBA. Esta decisión fue debido a que Michigan le pagará aproximadamente $3 millones para jugar la próxima temporada en Ann Arbor.


Antes de hablar de Lendeborg, expliquemos qué son los NIL. Desde sus inicios al principio del siglo XX, los estudiantes-atletas universitarios han tenido prohibido firmar acuerdos para beneficiarse económicamente de su imagen o popularidad. Por lo tanto al decidir jugar con universidades de la NCAA, debían ceder sus derechos de NIL. No fue hasta 2021 que la NCAA cambió las reglas para permitir que los estudiantes puedan lucrarse de su nombre, imagen y semejanza (NIL).


Antes, muchos talentos iban directo al profesionalismo —NBA, MLB, etc.— porque la universidad no les ofrecía compensación. Hoy, la ecuación es distinta: un jugador puede ganar millones sin dar el salto a una liga profesional.


Aquí entra el caso de Lendeborg, un ala-pívot (PF) de 22 años (6’9’’, 230 lbs), que ha sido de los mejores jugadores de la NCAA las pasadas dos temporadas. Su trayectoria es poco común: comenzó en un junior college en Arizona, lideró su conferencia en rebotes dos temporadas consecutivas y - por circunstancias de elegibilidad académica en su escuela superior - es elegible a jugar un quinto año de baloncesto colegial en la NCAA.


Su talento lo colocaba como potencial selección de primera ronda en el NBA Draft 2025 (1ros 30 picks). El último pick de la 1ra ronda este año fue Yanic Konan Niederhauser a los Clippers. Niederhauser firmó un contrato de 4 años y $14 millones (aproximadamente) garantizados y se estará ganando $2.7 millones en su año rookie en la NBA.


Sin embargo, si te seleccionan en la segunda ronda (31-60) ya no estás garantizado un contrato pero el promedio de estos jugadores se hace entre 1-2 millones o como mínimo si firman. El pick #31 del draft este año fue Rasheer Fleming a los Suns y firmó un contrato de 3 años (con opción a un 4to año) y se va a hacer $1.3 millones como rookie.


Lendeborg era considerado una "posible" selección de 1ra ronda y como mínimo se iba en la 2da ronda, pero nada de esto es garantizado o un "sure thing" cuando viene al draft de la NBA.


Como él mismo Yaxel Lendeborg dijo:

“Prefiero jugar baloncesto universitario en Ann Arbor que estar entrando y saliendo de la G-League con un contrato two-way. Quiero un lugar seguro.”


Entonces esa frase es lo que - para mí - resume el cambio profundo que hemos visto en el “College Athletics Zeitgeist”. Antes, el profesionalismo era la única vía para asegurar ingresos. Hoy, un jugador puede rechazar ligas como la G-League —o incluso el BSN (OJO!)— si la NCAA les está ofreciendo estabilidad, tiempo de juego y pago o beneficios adicionales.


Y para ligas profesionales que no tienen la capacidad salarial de la NBA, esto puede significar perder acceso al talento joven necesario para impulsar tu liga. O como mínimo, tendrán que esperar más de lo que ha sido costumbre para que ese talento novato entre a sus ligas.


El caso Lendeborg no será el último. Con los NIL y el transfer portal en pleno auge, veremos cada vez más atletas priorizando seguridad financiera y proyección mediática sobre la entrada inmediata al profesionalismo. Considera que el baloncesto colegial en ESPN promedia 3 millones de espectadores en TV/streaming mientras que los playoffs de la G-League en ESPN promediaron 300,000.


La pregunta de los $3 millones entonces es: ¿Cuántos jugadores más decidirán que el camino universitario es, por ahora, el más rentable?




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